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EL SANTUARIO NACIONAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA PEÑA
$ 110.000
Descripción
La devoción a Nuestra Señora de la Peña en Bogotá se remonta al 10 de agosto de 1685, cuando el platero Bernardino de León afirmó haber hallado en los cerros orientales una escultura natural de la Sagrada Familia (Jesús, María, José y el arcángel Miguel), tallada milagrosamente en piedra. El hecho, recogido por cronistas como José Agustín Matallana y posteriormente estudiado por el sacerdote Ricardo Struve, fue interpretado como un portento divino y no como obra humana. El hallazgo movilizó a la población y a las autoridades, quienes validaron la veneración pública y autorizaron la construcción de una capilla en el lugar, origen del santuario de Nuestra Señora de la Peña.
El fenómeno atrajo a multitudes de todas las clases sociales, aunque en un inicio la élite criolla permaneció indiferente. La devoción fue sostenida sobre todo por campesinos, artesanos y gentes humildes, quienes edificaron ermitas sucesivas (1686, 1715 y 1722). La fragilidad de las primeras construcciones obligó a trasladar las imágenes desde el alto peñasco hasta un lugar más accesible en Los Laches, en una operación difícil y peligrosa que la tradición atribuye a la intervención milagrosa de la Virgen. Con el tiempo, se consolidó una cofradía que administró el culto y mantuvo viva la peregrinación.
A la par, la historia se entrelazó con episodios dramáticos como “El Ruido” de 1687, un estruendo misterioso que aterrorizó a la ciudad y llevó a masivas confesiones y actos de piedad, interpretado por muchos como advertencia divina. El santuario se convirtió así en un referente espiritual del pueblo llano, mientras que la aristocracia siguió rindiendo culto a imágenes importadas en Monserrate y Guadalupe. La Virgen de la Peña representó, en cambio, una devoción nacida en Bogotá y para los bogotanos, signo de que Dios escogía estar entre los más pobres.
Con el tiempo, la tradición sufrió abandono, disputas políticas y deterioro físico de sus templos, aunque logró sobrevivir a guerras, persecuciones y desinterés oficial. Declarado Monumento Nacional en 1975, el santuario conserva su memoria como una de las más antiguas manifestaciones marianas de la capital, símbolo de fe popular y de resistencia cultural.
Información adicional
| AUTOR | |
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| EDITORIAL | |
| ESTADO | |
| No DE PAGINAS | 373 |
| AÑO DE EDICION |
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